Los trastornos psiquiátricos en la tercera edad

Los trastornos psiquiátricos en la tercera edad

22 junio 2009

Los trastornos psiquiátricos en la tercera edad

Los estudios revelan que la prevalencia de trastornos psiquiátricos entre la población anciana es de 15-20%. Dichos trastornos coexisten muchas veces solapados con las manifestaciones del envejecimiento normal, con trastornos somáticos y con elementos originados en aspectos psicosociales.

Debido a este fenómeno, no es posible realizar una definición diagnóstica tan precisa como en el resto de la polación. Los trastornos más frecuentes se describen de acuerdo a la deficiencia funcional resultante: confusión aguda, pérdida de memoria, depresión, insomnio, ansiedad.

Descripción de los trastornos psiquiatricos en los ancianos:

• Pérdida de memoria:

La pérdida de memoria en los ancianos está originada frecuentemente en la presencia de un síndrome de demencia, o de Alzheimer. La demencia se caracteriza por un deterioro persistente y adquirido, del funcionamiento intelectual, que afecta al menos a tres de las siguientes áreas de la actividad intelectual: memoria, lenguaje, personalidad, afectividad, habilidades visoespaciales, cognición (cálculo, juicio, abstracción, funciones ejecutivas).
Estos trastornos psiquiátricos tienen una prevalencia del 5% en mayores de 65 años, llegando al 20% en mayores de 85 años.

Es necesario realizar una evaluación clínica, para determinar el origen de la demencia. Dicha evaluación incluye: examen somático y psiquiátrico, entrevista con un pariente cercano, exámenes de sangre, rediografía torácica, TAC o RMC, examen de LCR.

La evolución del Alzheimer comienza con pérdida de memoria, luego cambios en el carácter o la afectividad, desorientación, afectación del lenguaje. Las dispraxias, deterioro del pensamiento y de la capacidad de juicio, aparecen de forma brusca y tardía. Mientras que la demencia vascular tiene una evolución distinta: luego de varios infartos cerebrales, aparece con un inicio más brusco, con síntomas neurológicos y afectación emocional precoz, acompañado por un deterioro escalonado típico, diferente al deterioro progresivo del Alzheimer.

En ambas clases de demencia, son de gran importancia los síntomas psiquiátricos: apatía, agresividad, insomnio, deambulación incontrolada, delirios, agitación, depresión. Dichos síntomas ocasionan una pérdida en la calidad de vida del anciano, y pueden condicionar el ingreso a una residencia.
Debido a las dificultades de diagnóstico del Alzheimer, es necesario realizar una biopsia cerebral, que muestre las placas seniles neuríticas, ovillos neurofibrilares, atrofia cerebral debido a muerte neuronal.

• Confusión aguda:

El síndrome de confusión aguda o delirium, es uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en los ancianos, aunque puede aparecer a cualquier edad. Este trastorno psiquiátrico tiene un diagnóstico negativo en ancianos hospitalizados, pues entre el 15-20% de los pacientes, muera durante la internación. La prevalencia de esta afección es del 15-25%.

El delirium es un síndrome orgánico cerebral, ocasionado por varios factores que provocan una disfunción cerebral global. Los factores orgánicos son: enfermedades primarias cerebrales, enfermedades sistémicas que afectan al cerebro, sustancias tóxicas exógenas, síndrome de abstitnencia. Los desencadenantes pueden ser: fármacos, infecciones, infarto al miocardio, insuficiencia cardiaca, etc.

El delirium tiene un comienzo brusco y un desarrollo fluctuante, con agravamiento durante la noche y el atardecer. Los principales síntomas son: deficiencia en la atención, desorganización del pensamiento. Pueden aparecer alucinaciones, alteraciones motoras, trastornos del comportamiento, deterioro de la memoria reciente, etc. El delirium es una emergencia médica y se trata actuando sobre los factores causantes. Es necesario estimular adecuadamente al sujeto, con alta luminosidad durante el día, y oscuridad y silencio durante la noche.

• Depresión:

la depresión por priemra vez luego de los 60 años, no es frecuente sino el producto de una recaída de episodios anteriores. La depressión no tratada puede tener consecuencias graves: instiotucionalización, dolencias físicas, deterioro psicosocial, suicidio. La incidencia de este trastorno es mayor en individuos hospitalizados. La sintomatología en ancianos puede diferir con la de adultos jóvenes, lo que dificulta el diagnóstico. También es común que se la identifique con el deterioro usual de la edad.

• Insomnio:

Es muy frecuente la presencia de trastornos del sueño en los ancianos, esto acarrea dificultades en el diagnóstico. Con una incidencia del 35%. El diagnóstico diferencial del insomnio en el anciano abarca: cambios de sueño con la edad; insomnio asociado a las enfermedades mentales; insomnio asociado a enfermedades somáticas; asociado con los tratamientos; relacionado con trastornos en la respiración; mioclonus nocturno; insomnio primario.

• Ansiedad:

Estos trastornos psiquiátircos son menos frecuentes entre los ancianos que entre sujetos más jóvenes. Los trastornos de ansiedad más comunes en ancianos son los trastornos de ansiedad generalizada y los trastornos de adaptación a circunstancias estresantes, frecuentes en la vejez. Suele presentarse comorvilidad entre el trastorno de ansiedad generalizada y la depresión. El tratamiento de la ansiedad comprende terapias no farmacológicas (relajación, reestructuración cognitiva, inspiración psicodinámica) y farmacológicas.

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