Violencia familiar

Psicología de la violencia familiar

18 junio 2013

Psicología de la violencia familiar

Violencia doméstica o familiar es todo acto de violencia cometido dentro de la familia, por parte de un agresor que vive o ha vivido dentro del hogar. Esta violencia tiene varias modalidades que pueden darse separadas o en conjunto y comprende maltrato psicológico, maltrato físico y abuso sexual. La psicología de la violencia familiar comprende una serie de conductas aprendidas.

Dichas conductas tienen una finalidad coercitiva e incluyen amenaza o abuso físico o psicológico, ataque sexual, castigos, coerción económica y aislamiento social progresivo.

Hay tres causas principales de la violencia familiar o doméstica: carencia afectiva, incapacidad para controlar los impulsos e incapacidad para resolver problemas. También podrían existir agravantes, el abuso de sustancias como drogas y alcohol contribuye a la manifestación de estas conductas.

Relación de la codependencia y la psicología de la violencia familiar

La codependencia se presenta generalmente en personas provenientes de familias disfuncionales y que fueron víctimas de algún tipo de abandono o abuso, ya sea físico o verbal. El codependiente crece sin superar su situación e intentará aliviarla mediante adicciones o relaciones personales dañinas, que reproduzcan el único modelo de relación que conoce.

Estas personas no tienen conciencia de lo que ocurre y por lo tanto tienden a repetir estas conductas que a su vez generan más de lo mismo, creando un círculo vicioso difícil de romper sin ayuda profesional.

Las personas codependientes tienen baja autoestima y necesitan la aprobación de otros para sentirse mejor consigo mismos. Su necesidad de amor es tan grande, que pueden llegar a soportar cualquier situación para poder recibir algo de atención y cariño.

La violencia familiar no es una situación que se plantee desde el comienzo de las relaciones de pareja. Por el contrario, tanto el integrante abusivo como la persona codependiente se muestran amorosos y complacientes, de lo contrario la relación no prosperaría.

La violencia familiar tiene tres etapas claras que se repiten cíclicamente si no se corta el vínculo nocivo.

Etapa I: Acumulación de tensión

A medida que la relación progresa, la demanda crece y con ella aumenta el estrés. Comienza el comportamiento agresivo paulatino. En una primera instancia se da con los objetos, con portazos, golpes en la mesa, romper cosas.

Luego del episodio violento, viene el alivio de la tensión, con lo que se refuerza el comportamiento violento.

Progresivamente se pasa de la violencia con objetos a la violencia con la pareja, que responde modificando su comportamiento para evitar nuevos episodios.

Puede haber unos días de calma y el abuso continuará. La pareja comienza a sentirse culpable por el abuso.

El incremento de la conducta agresiva se complementa con aumento de los celos, control de las acciones de la pareja (control del tiempo, dónde va, con quién está, etc.).

El violento intentará dejar a su víctima aislada de su familia y amigos, primero por medio de los argumentos (decirle que con su amor basta, que no necesitan a nadie más en su mundo, etc.), luego por medio de las acciones.

Esta etapa tiene una duración diferente para cada pareja, puede durar días, semanas, meses o años. Pero cada vez que comienza el ciclo, las etapas se van acelerando.

Etapa II: Episodio agudo de violencia

El grado de tensión acumulada se hace insoportable para el violento y necesita descargarse. Este episodio no es azaroso, sino que el violento elige su territorio y momento conscientemente, incluso elige cómo golpeará a su víctima y en qué región del cuerpo.

Concluido el episodio, el violento se libera de su tensión. En caso de intervención policial, suele mostrarse tranquilo y hace parecer a la víctima como problemática.

Etapa III: Fase de calma y arrepentimiento

La etapa del arrepentimiento se caracteriza por las muestras de amor e incluso, el agresor puede tomar parte de la responsabilidad de lo sucedido. Esto provoca en el codependiente un falso sentimiento de esperanza de que no se repetirá lo sucedido. La pareja hace de cuenta de que nada ocurrió y continúan con su vida.

A menos que haya una intervención adecuada y el agresor reciba terapia efectiva, la fase de calma no durará mucho y el ciclo comenzará de nuevo.

Las personas violentas suelen provenir de hogares violentos y por lo general padecen de algún trastorno psicológico. Son emocionalmente inestables, inmaduros, inseguros, impacientes, impulsivos y dependientes afectivamente.

Suelen tener pocos amigos, son celosos y tienen baja autoestima. Esto los frustra y provoca sus actitudes violentas.

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